Entre historias mineras, cerros, caleras y canteras emerge la localidad de Sierras Bayas, nombre impuesto por el color de sus antiguas y erosionadas colinas; un simpático pueblo de onduladas calles que se ha organizado en barrios erigidos en derredor de las caleras instaladas a través de los años desde 1879 de la mano de Don Ambrosio Colombo y Alfonso Aust y la apertura en 1917 de una de las primeras Fábricas de Cemento en Argentina: La Compañía Argentina de Cemento Pórtland, hasta la vigente y actual explotación minera.
Es fácil entender cuando se esta allí porqué se eligió como escenario para la película “Los Chicos de La Guerra” en 1984 apenas aparecen las pintorescas casitas con techo a dos aguas que simularon ser Puerto Stanley en aquel film sobre Malvinas que tantos recordamos.
En un lugar singularmente mágico e histórico a la vez por la ubicación, justo frente a las tierras donde vivía la india Matilde Catriel, se encuentra Rincón Soñado, un establecimiento que ofrece alojamiento y Quincho para eventos en las afueras del pueblo, luego de transitar por las calles principales Smirnoff , Julio A. Roca y San Martín en ese orden.
El acceso se descubre tras las tranqueras y la bandera argentina que flamea en la entrada en ocasión del 25 de mayo, dando paso al camino arbolado que deja ver que se ha llegado al destino.
Las Cabañas tienen todo lo necesario para disfrutar de una cómoda y placentera estadía y se han diseñado en base a la casas existentes en el predio que fuera en el pasado propiedad de Don Luis Toffoletti, bisabuelo de una de sus actuales dueñas, Claudia Wagner quien junto a su esposo y su cuñado, Fabián y Sergio Randazzo y la esposa de éste, Nora Yungblut compraron la finca con el propósito de reciclar cada una de las construcciones para destinarlo a viajantes y turistas. La convivencia con la industria minera de la región no es fácil dicen, muchas veces se avasalla el patrimonio cultural y natural de los pueblos por descontrol o tal vez desinterés por la preservación de la naturaleza, como ha ocurrido con las cuevas naturales únicas en el país que se han destruido hace unos años con el avance de las canteras comentan Sergio y Claudia, pero lucharemos para que nos escuchen quienes tienen que tomar decisiones al respecto.
Con Sergio y Claudia recorremos las instalaciones en las que trabajan personalmente para hacer realidad el proyecto turístico que han encarado con esmerada dedicación, y Claudia nos cuenta que a este lugar se le llamaba “La Amarilla” en la familia, y Don Luís fue quien quiso construir las cuatro casas, una para cada hijo, y fue uno de ellos: Don Julio (Abuelo de Claudia) quien la compró a la Firma “Canteras Sierras Bayas” que era de Toffoletti.
La Cabaña El Zorzal es la más grande, con capacidad para hasta diez personas posee tres amplios dormitorios, un living con un par de sillones además de una rústica barra realizada con un guardaganado, tres taburetes de hierro y asientos de metal, una gran cocina comedor con heladera, horno microondas, y una larga y particular mesa hecha con ruedas de carro que apoyan sobre el piso artesanal de mosaicos de piedra dolomita en presencia de un hogar de leños en un ángulo.
Todas las cabañas dan al patio colonial que data de 1920 en el que se destaca una pieza única, de forma cilíndrica y de granito pulido procedente de San Luis estima Claudia por los colores que tiene la misma y que hoy nos arrulla con la música del agua en su interior bajo la fuente que colocaron sobre ella para otorgarle la importancia que merece.
En el amplio parque se disfruta de añosos árboles, jacarandaes, álamos, pinos, sauces, palos borrachos de gran tronco y hasta araucarias que se ha estirado hacia ambos costados a través de sus ramas que salen del tronco casi desde el suelo mismo, todo crece y florece en forma inexplicable nos comentan sospechando que es totalmente cierto lo que les han dicho quienes se dedican a estudiar el tema de la energía que hay en ese lugar.
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Plazoleta de las vagonetas |
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Entrada a Rincón Soñado |
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Dormitorio cabaña El Zorzal |
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Amplio comedor |
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